Versículos de la Biblia por tema / Dios
Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.
Humíllense delante del Señor, y él los exaltará.
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.
Nuestro Dios está en los cielos y puede hacer todo cuanto quiere.
Todos deben someterse a las autoridades públicas, pues no hay autoridad que Dios no haya dispuesto, así que las que existen fueron establecidas por él.
El Todopoderoso no está a nuestro alcance; excelso es su poder. Grandes son su justicia y rectitud; ¡a nadie oprime!
Luego dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos, sobre los animales salvajes y sobre todos los animales que se arrastran por el suelo».
Dios construye su excelso palacio en el cielo y pone su cimiento en la tierra, llama a las aguas del mar y las derrama sobre la superficie de la tierra: su nombre es el Señor.
Si el Señor no edifica la casa, en vano se esfuerzan los albañiles. Si el Señor no cuida la ciudad, en vano hacen guardia los vigilantes.
Él revela lo profundo y lo escondido, y sabe lo que se oculta en las sombras. ¡En él habita la luz!
Una sola cosa le pido al Señor, y es lo único que persigo: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor y recrearme en su templo.
Recurran al Señor y a su fuerza; busquen siempre su rostro.
Y nosotros hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor. El que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.
Nuestra ayuda está en el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
Por tanto, reconoce que el Señor tu Dios es el único Dios, el Dios fiel, que cumple su pacto por mil generaciones y muestra su fiel amor a quienes lo aman y obedecen sus mandamientos.
Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios; hombre y mujer los creó.
¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra?
Por tanto, al Rey eterno, inmortal, invisible, al único Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.
El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.
Mil años, para ti, son como el día de ayer, que ya pasó; son como una vigilia de la noche.
Yo soy el Señor, Dios de toda la humanidad. ¿Hay algo imposible para mí?
Nadie ha visto jamás a Dios, pero, si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece entre nosotros, y entre nosotros su amor se ha manifestado plenamente.
Señor, tú eres mi Dios; te exaltaré y alabaré tu nombre porque has hecho maravillas. Desde tiempos antiguos tus planes son fieles y seguros.
Reconozcan y consideren seriamente hoy que el Señor es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra; no hay otro.
Por último, fortalézcanse con el gran poder del Señor.
El Señor cumplirá en mí su propósito. Tu gran amor, Señor, perdura para siempre; ¡no abandones la obra de tus manos!
Es verdad que ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien para lograr lo que hoy estamos viendo: salvar la vida de mucha gente.
Prueben y vean que el Señor es bueno; dichosos los que se refugian en él.
Fiel es Dios, quien los ha llamado a tener comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
¡Oh gente adúltera! ¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Si alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios.
Porque yo soy el Señor, tu Dios, que sostiene tu mano derecha; yo soy quien te dice: “No temas, yo te ayudaré”.
Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense!
¿Pues quién es Dios, si no el Señor? ¿Quién es la roca, si no nuestro Dios?
Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes.
Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.
Del Señor es la tierra y todo cuanto hay en ella, el mundo y cuantos lo habitan.
Ahora bien, no hace falta mediador si hay una sola parte, y sin embargo Dios es uno solo.
¿Cómo sabemos que permanecemos en él, y que él permanece en nosotros? Porque nos ha dado de su Espíritu.
Dios es mi salvación y mi gloria; es la roca que me fortalece; mi refugio está en Dios.
Yo soy el Alfa y la Omega —dice el Señor Dios—, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.
Desde antes que nacieran los montes y que crearas la tierra y el mundo, desde los tiempos antiguos y hasta los tiempos postreros, tú eres Dios.
Pero yo soy el Señor tu Dios desde que estabas en Egipto. No conocerás a otro Dios fuera de mí, ni a otro Salvador que no sea yo.
Queridos hermanos, ya que Dios nos ha amado así, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros.
Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.
Obedezcan mis mandamientos y pónganlos por obra. Yo soy el Señor.
Quiero alegrarme y regocijarme en ti y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo.
Pero no olviden, queridos hermanos, que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.
¿A quién tengo en el cielo sino a ti? Si estoy contigo, ya nada quiero en la tierra.