Versículos de la Biblia por tema / Dios
¿Quién realizó esto? ¿Quién lo hizo posible? ¿Quién llamó a las generaciones desde el principio? Yo, el Señor, estoy con los primeros y estaré con los últimos.
Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.
Nuestra ayuda está en el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
Ahora bien, no hace falta mediador si hay una sola parte, y sin embargo Dios es uno solo.
¿Pues quién es Dios, si no el Señor? ¿Quién es la roca, si no nuestro Dios?
Él revela lo profundo y lo escondido, y sabe lo que se oculta en las sombras. ¡En él habita la luz!
Yo le he dicho al Señor: «Mi Señor eres tú. Fuera de ti, no poseo bien alguno».
«Porque mis pensamientos no son los de ustedes ni sus caminos son los míos», afirma el Señor.
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.
Recurran al Señor y a su fuerza; busquen siempre su rostro.
Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios; hombre y mujer los creó.
Como ciervo jadeante que busca las corrientes de agua, así te busca, oh Dios, todo mi ser.
¡Levántate y resplandece, que tu luz ha llegado! ¡La gloria del Señor brilla sobre ti!
El Señor cumplirá en mí su propósito. Tu gran amor, Señor, perdura para siempre; ¡no abandones la obra de tus manos!
Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes.
Dios construye su excelso palacio en el cielo y pone su cimiento en la tierra, llama a las aguas del mar y las derrama sobre la superficie de la tierra: su nombre es el Señor.
Los ojos del Señor están sobre los que le temen; de los que esperan en su gran amor.
Señor, tú eres mi Dios; te exaltaré y alabaré tu nombre porque has hecho maravillas. Desde tiempos antiguos tus planes son fieles y seguros.
Porque yo soy el Señor, tu Dios, que sostiene tu mano derecha; yo soy quien te dice: “No temas, yo te ayudaré”.
Reconozcan y consideren seriamente hoy que el Señor es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra; no hay otro.
Es verdad que ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien para lograr lo que hoy estamos viendo: salvar la vida de mucha gente.
La hierba se seca y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre.
El Todopoderoso no está a nuestro alcance; excelso es su poder. Grandes son su justicia y rectitud; ¡a nadie oprime!
Prueben y vean que el Señor es bueno; dichosos los que se refugian en él.
Todos deben someterse a las autoridades públicas, pues no hay autoridad que Dios no haya dispuesto, así que las que existen fueron establecidas por él.
El Señor reinará sobre toda la tierra. En aquel día el Señor será el único Dios, y su nombre será el único nombre.
¿Quién es Dios, si no el Señor? ¿Quién es la roca, si no nuestro Dios?
Nosotros amamos porque él nos amó primero.
Pero si desde allí buscan al Señor su Dios con todo su corazón y con toda su alma, lo encontrarán.
Dios nos bendecirá y le temerán todos los confines de la tierra.
El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.
Nadie es santo como el Señor; no hay roca como nuestro Dios. ¡No hay nadie como él!
¡Qué grande eres, Señor omnipotente! Nosotros mismos hemos aprendido que no hay nadie como tú, y que aparte de ti no hay Dios.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que escogió por su heredad.
Nuestro Dios está en los cielos y puede hacer todo cuanto quiere.
¡Qué profundas son las riquezas de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Qué indescifrables sus juicios e impenetrables sus caminos!
El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.
Así como no sabes por dónde va el viento ni cómo se forma el niño en el vientre de la madre, tampoco entiendes la obra de Dios, el Creador de todas las cosas.
Por tanto, reconoce que el Señor tu Dios es el único Dios, el Dios fiel, que cumple su pacto por mil generaciones y muestra su fiel amor a quienes lo aman y obedecen sus mandamientos.
Torre inexpugnable es el nombre del Señor; a ella corren los justos y se ponen a salvo.
Daré a conocer la grandeza de mi santo nombre, el cual ha sido profanado entre las naciones, el mismo que ustedes han profanado entre ellas. Cuando dé a conocer mi santidad entre ustedes, las naciones sabrán que yo soy el Señor, afirma el Señor y Dios.
Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense!
No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra.
Dios es mi salvación y mi gloria; es la roca que me fortalece; mi refugio está en Dios.
Humíllense delante del Señor, y él los exaltará.
Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios. ¡Seré exaltado entre las naciones! ¡Seré enaltecido en la tierra!
Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza.
Esta es la obra de Dios: que crean en aquel a quien él envió —les respondió Jesús.
De esta manera mostraré mi grandeza y mi santidad, y me daré a conocer ante muchas naciones. Entonces sabrán que yo soy el Señor.
Por último, fortalézcanse con el gran poder del Señor.