Versículos de la Biblia por tema / Fiabilidad
Rásguense el corazón y no las vestiduras. Vuélvanse al Señor su Dios, porque él es bondadoso y compasivo, lento para la ira y lleno de amor, cambia de parecer y no castiga.
El que los llama es fiel, y así lo hará.
El Señor aborrece a los de labios mentirosos, pero se complace en los que actúan con lealtad.
Pero el amor del Señor es eterno y siempre está con los que le temen; su justicia está con los hijos de sus hijos, con los que cumplen su pacto y se acuerdan de sus preceptos para ponerlos por obra.
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán.
Así que yo les digo: Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá la puerta.
¡Él apaga la sed del sediento, y sacia con lo mejor al hambriento!
La palabra del Señor es justa; fieles son todas sus obras.
La suma de tus palabras es la verdad; tus justas leyes permanecen para siempre.
Pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio. Su verdad será tu escudo y tu baluarte.
¿Quién es Dios, si no el Señor? ¿Quién es la roca, si no nuestro Dios?
Dios no es un simple mortal para mentir y cambiar de parecer. ¿Acaso no cumple lo que promete ni lleva a cabo lo que dice?
El Señor ama la justicia y el derecho; llena está la tierra de su gran amor.
Pon la mirada en lo que tienes delante; fija la vista en lo que está frente a ti.
Aleja de mí la falsedad y la mentira; no me des pobreza ni riquezas, sino solo el pan de cada día.
Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre. Pidan y recibirán, para que su alegría sea completa.
Cuando ustedes digan “sí”, que sea realmente sí; y, cuando digan “no”, que sea no. Cualquier cosa de más, proviene del maligno.
En verdad, nada hace el Señor omnipotente sin antes revelar sus designios a sus siervos los profetas.
Escucha, Señor, mi oración; atiende a mi súplica. Por tu fidelidad y tu justicia, respóndeme.
¿Pues quién es Dios, si no el Señor? ¿Quién es la roca, si no nuestro Dios?
«Por lo tanto, adviérteles que así dice el Señor y Dios: “Mis palabras se cumplirán sin retraso: yo cumpliré con lo que digo”», afirma el Señor y Dios.
Fiel es Dios, quien los ha llamado a tener comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir.
“No mates, no cometas adulterio, no robes, no presentes falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre”, y “ama a tu prójimo como a ti mismo”.
Pero yo cantaré a tu poder y por la mañana alabaré tu amor; porque tú eres mi protector, mi refugio en momentos de angustia.
Pero el Señor es fiel, y él los fortalecerá y los protegerá del maligno.
Entrégale tus afanes al Señor y él te sostendrá; no permitirá que el justo caiga y quede abatido para siempre.
Así dice la Escritura: «Todo el que confíe en él no será jamás defraudado».
Por mi parte, yo estoy a punto de ir por el camino que todo mortal transita. Ustedes bien saben que ninguna de las buenas promesas del Señor su Dios ha dejado de cumplirse al pie de la letra. Todas se han hecho realidad, pues él no ha faltado a ninguna de ellas.
Yo soy el Alfa y la Omega —dice el Señor Dios—, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.
Él es la Roca, sus obras son perfectas, y todos sus caminos son justos. Dios es fiel; no practica la injusticia. Él es recto y justo.
Este mensaje es digno de crédito: Si morimos con él, también viviremos con él.
Les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni una letra ni una tilde de la ley desaparecerán hasta que todo se haya cumplido.
Si ustedes creen, recibirán todo lo que pidan en oración.
«Aunque cambien de lugar las montañas y se tambaleen las colinas, no cambiará mi fiel amor por ti ni vacilará mi pacto de paz», dice el Señor, que de ti se compadece.
Instrúyeme, Señor, en tu camino para conducirme con fidelidad. Dame integridad de corazón para temer tu nombre.
Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, donde está el Padre que creó las lumbreras celestes, y que no cambia como los astros ni se mueve como las sombras.
Los ojos del Señor están sobre los que le temen; de los que esperan en su gran amor.
El Señor cumplirá en mí su propósito. Tu gran amor, Señor, perdura para siempre; ¡no abandones la obra de tus manos!
Tú eres fiel con quien es fiel e íntegro con quien es íntegro.
Mantengamos firme la esperanza que profesamos, porque fiel es el que hizo la promesa.
El Señor es justo en todos sus caminos y bondadoso en todas sus obras.
Pero tú, Señor, reinas por siempre; tu trono permanece eternamente.
La hierba se seca y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre.
Su señor le respondió: “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!”
No permitirá que tu pie resbale; jamás duerme el que te cuida.
El insolente no tiene el alma recta, pero el justo vivirá por su fe.
No los voy a dejar huérfanos; volveré a ustedes.
¡Alaben al Señor porque él es bueno, y su gran amor perdura para siempre!
Cuando hagas una promesa a Dios, no tardes en cumplirla, porque a Dios no le agradan los necios. Cumple tus promesas.