Versículos de la Biblia por tema / Fiabilidad
Por tanto, reconoce que el Señor tu Dios es el único Dios, el Dios fiel, que cumple su pacto por mil generaciones y muestra su fiel amor a quienes lo aman y obedecen sus mandamientos.
Tú eres fiel con quien es fiel e íntegro con quien es íntegro.
A los justos los guía su integridad; a los falsos los destruye su hipocresía.
El camino del Señor es refugio de los justos y ruina de los malhechores.
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán.
El Señor aborrece a los de labios mentirosos, pero se complace en los que actúan con lealtad.
El Señor está cerca de quienes lo invocan, de quienes lo invocan en verdad.
Más bien, «Si alguien ha de gloriarse, que se gloríe en el Señor». Porque no es aprobado el que se recomienda a sí mismo, sino aquel a quien recomienda el Señor.
El Señor es justo en todos sus caminos y bondadoso en todas sus obras.
Pero tú, Señor, reinas por siempre; tu trono permanece eternamente.
Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir.
Que tu gran amor, Señor, nos acompañe, tal como lo esperamos de ti.
¿Quién es Dios, si no el Señor? ¿Quién es la roca, si no nuestro Dios?
El Señor cumplirá en mí su propósito. Tu gran amor, Señor, perdura para siempre; ¡no abandones la obra de tus manos!
“No mates, no cometas adulterio, no robes, no presentes falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre”, y “ama a tu prójimo como a ti mismo”.
Así dice la Escritura: «Todo el que confíe en él no será jamás defraudado».
Entrégale tus afanes al Señor y él te sostendrá; no permitirá que el justo caiga y quede abatido para siempre.
Tú, Señor, eres bueno y perdonador; tu gran amor se derrama sobre todos los que te invocan.
Señor, tú eres mi Dios; te exaltaré y alabaré tu nombre porque has hecho maravillas. Desde tiempos antiguos tus planes son fieles y seguros.
La suma de tus palabras es la verdad; tus justas leyes permanecen para siempre.
El testigo verdadero jamás engaña; el testigo falso propaga mentiras.
Así que yo les digo: Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá la puerta.
Pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio. Su verdad será tu escudo y tu baluarte.
En verdad, nada hace el Señor omnipotente sin antes revelar sus designios a sus siervos los profetas.
“Vuélvanse a mí, y yo me volveré a ustedes”, afirma el Señor de los Ejércitos.
Aun en la vejez, cuando ya peinen canas, yo seré el mismo, yo los sostendré. Yo los hice y cuidaré de ustedes; los sostendré y los libraré.
El insolente no tiene el alma recta, pero el justo vivirá por su fe.
Pero el amor del Señor es eterno y siempre está con los que le temen; su justicia está con los hijos de sus hijos, con los que cumplen su pacto y se acuerdan de sus preceptos para ponerlos por obra.
Que el Señor nuestro Dios esté con nosotros, como estuvo con nuestros antepasados; que nunca nos deje ni nos abandone.
Rásguense el corazón y no las vestiduras. Vuélvanse al Señor su Dios, porque él es bondadoso y compasivo, lento para la ira y lleno de amor, cambia de parecer y no castiga.
Dios no es un simple mortal para mentir y cambiar de parecer. ¿Acaso no cumple lo que promete ni lleva a cabo lo que dice?
Este mensaje es digno de crédito: Si morimos con él, también viviremos con él.
Su señor le respondió: “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!”
De todo hombre se espera lealtad. Más vale ser pobre que mentiroso.
Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza, nuestra segura ayuda en momentos de angustia.
Escucha, Señor, mi oración; atiende a mi súplica. Por tu fidelidad y tu justicia, respóndeme.
Cuando hagas una promesa a Dios, no tardes en cumplirla, porque a Dios no le agradan los necios. Cumple tus promesas.
Ustedes, que aman al Señor, odien el mal; él protege la vida de sus fieles y los libra de manos de los malvados.
«Por lo tanto, adviérteles que así dice el Señor y Dios: “Mis palabras se cumplirán sin retraso: yo cumpliré con lo que digo”», afirma el Señor y Dios.
El que los llama es fiel, y así lo hará.
La gente chismosa revela los secretos; la gente confiable es discreta.
Solo él es mi roca y mi salvación; él es mi protector. ¡Jamás habré de caer!
En ti confían los que conocen tu nombre, porque tú, Señor, jamás abandonas a los que te buscan.
Fiel es Dios, quien los ha llamado a tener comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre. Pidan y recibirán, para que su alegría sea completa.
Pero yo cantaré a tu poder y por la mañana alabaré tu amor; porque tú eres mi protector, mi refugio en momentos de angustia.
¡Alaben al Señor porque él es bueno, y su gran amor perdura para siempre!
No me niegues, Señor, tu misericordia; que siempre me protejan tu amor y tu verdad.
La palabra del Señor es justa; fieles son todas sus obras.
La hierba se seca y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre.