Versículos de la Biblia por tema / Dios
Luego dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos, sobre los animales salvajes y sobre todos los animales que se arrastran por el suelo».
El Señor reinará sobre toda la tierra. En aquel día el Señor será el único Dios, y su nombre será el único nombre.
Guíame, pues eres mi roca y mi fortaleza, dirígeme por amor a tu nombre.
Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.
Prueben y vean que el Señor es bueno; dichosos los que se refugian en él.
Porque yo soy el Señor, tu Dios, que sostiene tu mano derecha; yo soy quien te dice: “No temas, yo te ayudaré”.
Señor, tú eres mi Dios; te exaltaré y alabaré tu nombre porque has hecho maravillas. Desde tiempos antiguos tus planes son fieles y seguros.
Los ojos del Señor están sobre los que le temen; de los que esperan en su gran amor.
Dios construye su excelso palacio en el cielo y pone su cimiento en la tierra, llama a las aguas del mar y las derrama sobre la superficie de la tierra: su nombre es el Señor.
En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.
Daré a conocer la grandeza de mi santo nombre, el cual ha sido profanado entre las naciones, el mismo que ustedes han profanado entre ellas. Cuando dé a conocer mi santidad entre ustedes, las naciones sabrán que yo soy el Señor, afirma el Señor y Dios.
Ahora bien, no hace falta mediador si hay una sola parte, y sin embargo Dios es uno solo.
¿Cómo sabemos que permanecemos en él, y que él permanece en nosotros? Porque nos ha dado de su Espíritu.
Ahora bien, Dios nos ha revelado esto por medio de su Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las profundidades de Dios.
No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra.
Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.
Quiero alegrarme y regocijarme en ti y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo.
Porque toda casa tiene su constructor, pero el constructor de todo es Dios.
Esta es la palabra del Señor para Zorobabel: “No será por la fuerza ni por ningún poder, sino por mi Espíritu —dice el Señor de los Ejércitos—.”
Honra a tu padre y a tu madre, para que disfrutes de una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios.
Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes.
Por tanto, reconoce que el Señor tu Dios es el único Dios, el Dios fiel, que cumple su pacto por mil generaciones y muestra su fiel amor a quienes lo aman y obedecen sus mandamientos.
Si el Señor no edifica la casa, en vano se esfuerzan los albañiles. Si el Señor no cuida la ciudad, en vano hacen guardia los vigilantes.
Yo le he dicho al Señor: «Mi Señor eres tú. Fuera de ti, no poseo bien alguno».
Reconozcan y consideren seriamente hoy que el Señor es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra; no hay otro.
Nuestra ayuda está en el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
El Señor cumplirá en mí su propósito. Tu gran amor, Señor, perdura para siempre; ¡no abandones la obra de tus manos!
¿Quién es Dios, si no el Señor? ¿Quién es la roca, si no nuestro Dios?
Y nosotros hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor. El que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.
Por último, fortalézcanse con el gran poder del Señor.
Todos deben someterse a las autoridades públicas, pues no hay autoridad que Dios no haya dispuesto, así que las que existen fueron establecidas por él.
¡Levántate y resplandece, que tu luz ha llegado! ¡La gloria del Señor brilla sobre ti!
Si alguien afirma: «Yo amo a Dios», pero odia a su hermano, es un mentiroso; pues el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios, a quien no ha visto.
Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios; hombre y mujer los creó.
La hierba se seca y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre.
Así como no sabes por dónde va el viento ni cómo se forma el niño en el vientre de la madre, tampoco entiendes la obra de Dios, el Creador de todas las cosas.
Nadie es santo como el Señor; no hay roca como nuestro Dios. ¡No hay nadie como él!
Nuestro Dios está en los cielos y puede hacer todo cuanto quiere.
Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.
Dios no es un simple mortal para mentir y cambiar de parecer. ¿Acaso no cumple lo que promete ni lleva a cabo lo que dice?
Es verdad que ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien para lograr lo que hoy estamos viendo: salvar la vida de mucha gente.
Dios nos bendecirá y le temerán todos los confines de la tierra.
Obedezcan mis mandamientos y pónganlos por obra. Yo soy el Señor.
Porque el Señor tu Dios está en medio de ti como guerrero victorioso. Se deleitará en ti con gozo, te renovará con su amor, se alegrará por ti con cantos.
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
«Porque mis pensamientos no son los de ustedes ni sus caminos son los míos», afirma el Señor.
El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.
¡Qué profundas son las riquezas de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Qué indescifrables sus juicios e impenetrables sus caminos!
¿Quién realizó esto? ¿Quién lo hizo posible? ¿Quién llamó a las generaciones desde el principio? Yo, el Señor, estoy con los primeros y estaré con los últimos.