Versículos de la Biblia por tema / Justicia
Porque tú, Señor, bendices al justo; cual escudo lo rodeas con tu buena voluntad.
Él mismo, en su cuerpo, llevó al madero nuestros pecados, para que muramos al pecado y vivamos para la justicia. Por sus heridas ustedes han sido sanados.
Encomienda al Señor tu camino; confía en él y él actuará. Hará que tu justicia resplandezca como el alba; tu justa causa, como el sol de mediodía.
Y, cuando él venga, convencerá al mundo de su error en cuanto al pecado, a la justicia y al juicio.
Con la boca el impío destruye a su prójimo, pero los justos se libran por el conocimiento.
El justo jamás caerá; su recuerdo permanecerá para siempre.
El que va tras la justicia y el amor halla vida, prosperidad y honra.
Que abandone el malvado su camino y el perverso sus pensamientos. Que se vuelva al Señor, a nuestro Dios, que es generoso para perdonar y de él recibirá compasión.
Escucha, Señor, mi oración; atiende a mi súplica. Por tu fidelidad y tu justicia, respóndeme.
Muchas son las angustias del justo, pero el Señor lo librará de todas ellas.
Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos, atentos a sus oraciones.
¡Pero que fluya el derecho como las aguas, y la justicia como arroyo inagotable!
No te desvíes ni a diestra ni a siniestra; apártate de la maldad.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno.
Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad.
Yo soy el Señor su Dios. Si escuchan mi voz y hacen lo que yo considero justo, y si cumplen mis mandamientos y estatutos, no traeré sobre ustedes ninguna de las enfermedades que traje sobre los egipcios. Yo soy el Señor que les devuelve la salud.
Tú, en cambio, hombre de Dios, huye de todo eso, y esmérate en seguir la justicia, la piedad, la fe, el amor, la constancia y la humildad.
Busquen al Señor, todos los humildes de la tierra, los que han puesto en práctica sus normas. Busquen la justicia, busquen la humildad; tal vez encontrarán refugio en el día de la ira del Señor.
Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse.
Él cuida el sendero de los justos y protege el camino de sus fieles.
El que es sabio entiende estas cosas; el que es inteligente las comprende. Ciertamente son rectos los caminos del Señor: en ellos caminan los justos, mientras que allí tropiezan los rebeldes.
Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará.
Entonces comprenderás la justicia y el derecho, la equidad y todo buen camino.
«No prevalecerá ninguna arma que se forje contra ti; toda lengua que te acuse tú la refutarás. Esta es la herencia de los siervos del Señor, la justicia que de mí procede», afirma el Señor.
Bueno y justo es el Señor; por eso les muestra a los pecadores el camino. Él dirige en la justicia a los humildes, y les enseña su camino.
En fin, el fruto de la justicia se siembra en paz para los que hacen la paz.
Dichosos los que van por caminos intachables, los que andan conforme a la Ley del Señor.
No formen yunta con los incrédulos. ¿Qué tienen en común la justicia y la maldad? ¿O qué comunión puede tener la luz con la oscuridad?
Nosotros somos judíos de nacimiento y no “pecadores paganos”. Sin embargo, al reconocer que nadie es justificado por las obras que demanda la ley, sino por la fe en Jesucristo, también nosotros hemos puesto nuestra fe en Cristo Jesús, para ser justificados por la fe en él y no por las obras de la ley; porque por estas nadie será justificado.
No desecho la gracia de Dios. Si la justicia se obtuviera mediante la ley, Cristo habría muerto en vano.
Él es la Roca, sus obras son perfectas, y todos sus caminos son justos. Dios es fiel; no practica la injusticia. Él es recto y justo.
En cambio, el que no la conoce y hace algo que merezca castigo recibirá pocos golpes. A todo el que se le ha dado mucho, se le exigirá mucho; y al que se le ha confiado mucho, se le pedirá aún más.
¡Ya se te ha declarado lo que es bueno! Ya se te ha dicho lo que de ti espera el Señor: Practicar la justicia, amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios.
El fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad.
El Señor ama la justicia y el derecho; llena está la tierra de su gran amor.
¡Dichosos si sufren por causa de la justicia! «No teman lo que ellos temen, ni se dejen asustar».
En el día de la ira de nada sirve ser rico, pero la justicia libra de la muerte.
«Todo me está permitido», pero no todo es para mi bien. «Todo me está permitido», pero no dejaré que nada me domine.
Pero para ustedes que temen mi nombre, se levantará el sol de justicia trayendo en sus rayos salud. Y ustedes saldrán saltando como becerros recién alimentados.
Los malvados piden prestado y no pagan, pero los justos dan con generosidad.
La memoria de los justos es una bendición, pero la fama de los malvados será pasto de los gusanos.
Manténganse firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad, protegidos por la coraza de justicia, y calzados con la disposición de proclamar el evangelio de la paz. Además de todo esto, tomen el escudo de la fe, con el cual pueden apagar todas las flechas encendidas del maligno.
Asegúrense de que nadie pague mal por mal; más bien, esfuércense siempre por hacer el bien, no solo entre ustedes, sino a todos.
El malvado obtiene ganancias ilusorias; el que siembra justicia asegura su ganancia.
Pero vayan y aprendan qué significa esto: “Lo que pido de ustedes es misericordia y no sacrificios”. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.
«Todo está permitido», pero no todo es provechoso. «Todo está permitido», pero no todo es constructivo.
El Todopoderoso no está a nuestro alcance; excelso es su poder. Grandes son su justicia y rectitud; ¡a nadie oprime!
Aquellos de entre ustedes que tratan de ser justificados por la ley han roto con Cristo; han caído de la gracia.
Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz.