Versículos de la Biblia por tema / Justicia
En fin, el fruto de la justicia se siembra en paz para los que hacen la paz.
¡Pero que fluya el derecho como las aguas, y la justicia como arroyo inagotable!
Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio.
Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos.
El insolente no tiene el alma recta, pero el justo vivirá por su fe.
Pedro tomó la palabra, y dijo: —Ahora comprendo que en realidad para Dios no hay favoritismos, sino que en toda nación él ve con agrado a los que le temen y actúan con justicia.
Él reserva su ayuda para la gente íntegra y protege a los de conducta intachable.
«Todo me está permitido», pero no todo es para mi bien. «Todo me está permitido», pero no dejaré que nada me domine.
No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.
Pero para ustedes que temen mi nombre, se levantará el sol de justicia trayendo en sus rayos salud. Y ustedes saldrán saltando como becerros recién alimentados.
Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad.
De hecho, Cristo es el fin de la ley, para que todo el que cree reciba la justicia.
No hay en la tierra nadie tan justo que haga el bien y nunca peque.
Encomienda al Señor tu camino; confía en él y él actuará. Hará que tu justicia resplandezca como el alba; tu justa causa, como el sol de mediodía.
Con la boca el impío destruye a su prójimo, pero los justos se libran por el conocimiento.
Porque Dios «pagará a cada uno según lo que merezcan sus obras».
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
Porque así como por la desobediencia de uno solo muchos fueron constituidos pecadores, también por la obediencia de uno solo muchos serán constituidos justos.
El Señor es justo en todos sus caminos y bondadoso en todas sus obras.
Manténganse firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad, protegidos por la coraza de justicia, y calzados con la disposición de proclamar el evangelio de la paz. Además de todo esto, tomen el escudo de la fe, con el cual pueden apagar todas las flechas encendidas del maligno.
El que va tras la justicia y el amor halla vida, prosperidad y honra.
Más vale lo poco de un justo que lo mucho de innumerables malvados; porque el brazo de los impíos será quebrado, pero el Señor sostendrá a los justos.
El que es sabio entiende estas cosas; el que es inteligente las comprende. Ciertamente son rectos los caminos del Señor: en ellos caminan los justos, mientras que allí tropiezan los rebeldes.
Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos, atentos a sus oraciones.
El justo jamás caerá; su recuerdo permanecerá para siempre.
Yo soy el Señor su Dios. Si escuchan mi voz y hacen lo que yo considero justo, y si cumplen mis mandamientos y estatutos, no traeré sobre ustedes ninguna de las enfermedades que traje sobre los egipcios. Yo soy el Señor que les devuelve la salud.
Por eso el Señor los espera, para tenerles piedad; por eso se levanta para mostrarles compasión. Porque el Señor es un Dios de justicia. ¡Dichosos todos los que en él esperan!
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
En ti, Señor, busco refugio; jamás permitas que me avergüencen. Por tu justicia, líbrame.
Yo te guío por el camino de la sabiduría, te dirijo por sendas de rectitud.
Vuelvan a su sano juicio, como conviene, y dejen de pecar. En efecto, hay algunos de ustedes que no tienen conocimiento de Dios; para vergüenza de ustedes lo digo.
Escucha, Señor, mi oración; atiende a mi súplica. Por tu fidelidad y tu justicia, respóndeme.
Porque tú, Señor, bendices al justo; cual escudo lo rodeas con tu buena voluntad.
Asegúrense de que nadie pague mal por mal; más bien, esfuércense siempre por hacer el bien, no solo entre ustedes, sino a todos.
El Todopoderoso no está a nuestro alcance; excelso es su poder. Grandes son su justicia y rectitud; ¡a nadie oprime!
La memoria de los justos es una bendición, pero la fama de los malvados será pasto de los gusanos.
Él nos salvó, no por nuestras propias obras de justicia, sino por su misericordia. Nos salvó mediante el lavamiento de la regeneración y de la renovación por el Espíritu Santo.
Nosotros somos judíos de nacimiento y no “pecadores paganos”. Sin embargo, al reconocer que nadie es justificado por las obras que demanda la ley, sino por la fe en Jesucristo, también nosotros hemos puesto nuestra fe en Cristo Jesús, para ser justificados por la fe en él y no por las obras de la ley; porque por estas nadie será justificado.
Practicar la justicia y el derecho lo prefiere el Señor a los sacrificios.
¡Levanta la voz, y hazles justicia! ¡Defiende a los pobres y necesitados!
¡Dichosos si sufren por causa de la justicia! «No teman lo que ellos temen, ni se dejen asustar».
Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero que acaban por ser caminos de muerte.
Yo te busco con todo el corazón; no dejes que me desvíe de tus mandamientos.
¿Y qué mérito tienen ustedes al hacer bien a quienes les hacen bien? Aun los pecadores actúan así.
Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos, atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra los que hacen el mal.
Más vale tener poco con justicia que ganar mucho con injusticia.
Ustedes esperan mucho, pero cosechan poco; lo que almacenan en su casa, yo lo disipo de un soplo. ¿Por qué? ¡Porque mi casa está en ruinas, mientras ustedes solo se ocupan de la suya!», afirma el Señor de los Ejércitos.
El Señor ama la justicia y el derecho; llena está la tierra de su gran amor.
Dichosos los que van por caminos intachables, los que andan conforme a la Ley del Señor.
Ciertamente, ninguna disciplina, en el momento de recibirla, parece agradable, sino más bien penosa; sin embargo, después produce una cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados por ella.