Versículos de la Biblia por tema / Sabiduría
Quiero que lo sepan para que cobren ánimo, permanezcan unidos por amor, y tengan toda la riqueza que proviene de la convicción y del entendimiento. Así conocerán el misterio de Dios, es decir, a Cristo.
En verdad, quien me encuentra halla la vida y recibe el favor del Señor.
Más vale adquirir sabiduría que oro; más vale adquirir inteligencia que plata.
Muchos serán purificados y perfeccionados, y quedarán limpios, pero los malvados seguirán en su maldad. Ninguno de ellos entenderá nada, pero los sabios lo entenderán todo.
Hijo mío, si tu corazón es sabio, también mi corazón se regocijará.
El temor del Señor es el principio del conocimiento; los necios desprecian la sabiduría y la disciplina.
Con la boca el impío destruye a su prójimo, pero los justos se libran por el conocimiento.
No va bien con los necios el lenguaje refinado, ni con los gobernantes, la mentira.
La ley del Señor es perfecta: infunde nuevo aliento. El mandato del Señor es digno de confianza: da sabiduría al sencillo.
Las palabras del sabio son placenteras, pero los labios del necio son su ruina.
La sabiduría es lo primero. ¡Adquiere sabiduría! Por sobre todas las cosas, adquiere discernimiento.
Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie.
¡Qué profundas son las riquezas de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Qué indescifrables sus juicios e impenetrables sus caminos!
El orgullo solo genera contiendas, pero la sabiduría está con quienes oyen consejos.
¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Que lo demuestre con su buena conducta, mediante obras hechas con la humildad que le da su sabiduría.
Al necio no le complace el discernimiento; tan solo hace alarde de su propia opinión.
El necio desdeña la corrección de su padre; el que la acepta demuestra prudencia.
El principio de la sabiduría es el temor del Señor; buen juicio demuestran quienes cumplen sus preceptos. ¡Su alabanza permanece para siempre!
Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca.
Con el orgullo viene el oprobio; con la humildad, la sabiduría.
Así de dulce sea la sabiduría a tu alma; si das con ella, tendrás buen futuro; tendrás una esperanza que no será destruida.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
El que es paciente muestra gran discernimiento; el que es agresivo muestra mucha insensatez.
El necio muestra en seguida su enojo, pero el prudente pasa por alto el insulto.
Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; no olvides mis palabras ni te apartes de ellas.
El padre del justo experimenta gran regocijo; quien tiene un hijo sabio se solaza en él.
El necio da rienda suelta a su ira, pero el sabio sabe dominarla.
A ti, Dios de mis antepasados, te alabo y te doy gracias. Me has dado sabiduría y poder; me has dado a conocer lo que te pedimos. ¡Nos has dado a conocer el sueño del rey!
El que adquiere cordura a sí mismo se ama, y el que retiene el discernimiento prospera.
También esto viene del Señor Todopoderoso, admirable por su consejo y magnífico por su sabiduría.
Francamente, mientras más sabiduría, más problemas; mientras más se sabe, más se sufre.
Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría.
En cambio, la sabiduría que desciende del cielo es ante todo pura, y además pacífica, bondadosa, dócil, llena de compasión y de buenos frutos, imparcial y sincera.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
Compórtense sabiamente con los que no creen en Cristo, aprovechando al máximo cada momento oportuno. Que su conversación sea siempre amena y de buen gusto. Así sabrán cómo responder a cada uno.
Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios, sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos.
El que con sabios anda, sabio se vuelve; el que con necios se junta, saldrá mal parado.
Porque el Señor da la sabiduría; conocimiento y ciencia brotan de sus labios.
Yo te guío por el camino de la sabiduría, te dirijo por sendas de rectitud.
El temor del Señor imparte sabiduría; la humildad precede a la honra.
El comienzo de la sabiduría es el temor del Señor; conocer al Santo es tener discernimiento.
Que nadie se engañe. Si alguno de ustedes se cree sabio según las normas de esta época, hágase ignorante para así llegar a ser sabio.
Dichoso el que halla sabiduría, el que adquiere inteligencia.
Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, les dé el Espíritu de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan mejor.
«Porque mis pensamientos no son los de ustedes ni sus caminos son los míos», afirma el Señor.
El que es sabio entiende estas cosas; el que es inteligente las comprende. Ciertamente son rectos los caminos del Señor: en ellos caminan los justos, mientras que allí tropiezan los rebeldes.
Hasta un necio pasa por sabio si guarda silencio; se le considera prudente si cierra la boca.
Respondan a mis reprensiones, y yo les abriré mi corazón; les daré a conocer mis pensamientos.
¿Acaso no lo sabes? ¿Acaso no te has enterado? El Señor es el Dios eterno, creador de los confines de la tierra. No se cansa ni se fatiga, y su inteligencia es insondable.
Hay quien considera que un día tiene más importancia que otro, pero hay quien considera iguales todos los días. Cada uno debe estar firme en sus propias opiniones.