Versículos de la Biblia por tema / Adoración
¡Alaben al Señor porque él es bueno, y su gran amor perdura para siempre!
Está escrito: «Tan cierto como que yo vivo —dice el Señor—, ante mí se doblará toda rodilla y toda lengua confesará a Dios».
El principio de la sabiduría es el temor del Señor; buen juicio demuestran quienes cumplen sus preceptos. ¡Su alabanza permanece para siempre!
Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros, ¡a él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos! Amén.
Te alabaré con un corazón recto, cuando aprenda tus justas leyes.
Adora al Señor tu Dios, y él bendecirá tu pan y tu agua. Yo apartaré de ustedes toda enfermedad.
Grande es el Señor, y digno de toda alabanza; su grandeza es insondable.
Yo le he dicho al Señor: «Mi Señor eres tú. Fuera de ti, no poseo bien alguno».
A nuestro Dios y Padre sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
¡Sé exaltado, oh Dios, sobre los cielos! ¡Alza tu gloria sobre toda la tierra!
Tu gran amor es mejor que la vida; por eso mis labios te alabarán. Te bendeciré mientras viva y alzando mis manos te invocaré.
Te alabaré, Señor, entre los pueblos; te cantaré salmos entre las naciones.
Nadie es santo como el Señor; no hay roca como nuestro Dios. ¡No hay nadie como él!
Porque todas las cosas proceden de él, y existen por él y para él. ¡A él sea la gloria por siempre! Amén.
¿Quién es este Rey de la gloria? Es el Señor de los Ejércitos; ¡él es el Rey de la gloria!
A ti, Dios de mis antepasados, te alabo y te doy gracias. Me has dado sabiduría y poder; me has dado a conocer lo que te pedimos. ¡Nos has dado a conocer el sueño del rey!
¿A quién tengo en el cielo sino a ti? Si estoy contigo, ya nada quiero en la tierra.
Oh Dios, tú eres mi Dios; yo te busco intensamente. Mi alma tiene sed de ti; todo mi ser te anhela, cual tierra seca, sedienta y sin agua.
La gloria, Señor, no es para nosotros; no es para nosotros, sino para tu nombre, por causa de tu amor y tu verdad.
Porque «todo el que invoque el nombre del Señor será salvo».
Al llegar a este punto, Job se levantó, se rasgó las vestiduras, se rasuró la cabeza y se dejó caer al suelo en actitud de adoración. Entonces dijo: «Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo he de partir. El Señor ha dado; el Señor ha quitado. ¡Bendito sea el nombre del Señor!».
Pero yo confío en tu gran amor; mi corazón se alegra en tu salvación. Cantaré salmos al Señor, porque ha sido bueno conmigo.
Canten a Dios, canten salmos a su nombre; aclamen a quien cabalga por las estepas, y regocíjense en su presencia. ¡Su nombre es el Señor! Padre de los huérfanos y defensor de las viudas es Dios en su morada santa.
Te exaltaré, mi Dios y rey; por siempre bendeciré tu nombre.
No dejaban de reunirse en el templo ni un solo día. De casa en casa partían el pan y compartían la comida con alegría y generosidad, alabando a Dios y disfrutando de la estimación general del pueblo. Y cada día el Señor añadía al grupo los que iban siendo salvos.
Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.
Más bien, crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡A él sea la gloria ahora y para siempre! Amén.
Quiero alabarte, Señor, con todo el corazón, y contar todas tus maravillas.
Bendeciré al Señor en todo tiempo; lo alabarán siempre mis labios.
¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza, y todavía lo alabaré. ¡Él es mi Salvador y mi Dios!
Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón.
Hacia ti extiendo las manos; me haces falta, como el agua a la tierra seca. (Selah)
De una misma boca salen bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.
Aunque la higuera no florezca, ni haya frutos en las vides; aunque falle la cosecha del olivo, y los campos no produzcan alimentos; aunque en el aprisco no haya ovejas, ni ganado alguno en los establos; aun así, yo me regocijaré en el Señor, ¡me alegraré en Dios, mi libertador!
¡Vengan, postrémonos reverentes! Doblemos la rodilla ante el Señor nuestro Hacedor!
Pero tú, oh Dios, estás sobre los cielos, ¡tu gloria cubre toda la tierra!
Tanto la gente que iba delante de él como la que iba detrás gritaba: —¡Hosanna al Hijo de David! —¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! —¡Hosanna en las alturas!
Den gracias al Señor, invoquen su nombre; den a conocer sus obras entre las naciones.
Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria, la victoria y la majestad. Tuyo es todo cuanto hay en el cielo y en la tierra. Tuyo también es el reino, y tú estás por encima de todo.
Canten salmos al Señor, porque ha hecho maravillas; que esto se dé a conocer en toda la tierra.
Por tanto, acéptense mutuamente, así como Cristo los aceptó a ustedes para gloria de Dios.
En conclusión, ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios.
Oh Dios y Salvador nuestro, por la gloria de tu nombre, ayúdanos; por la gloria de tu nombre, líbranos y perdona nuestros pecados.
Y todo el que invoque el nombre del Señor será salvo.
¡Que todo lo que respira alabe al Señor! ¡Aleluya!
Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad.
¡Cantaré al Señor toda mi vida! ¡Cantaré salmos a mi Dios mientras exista!
Por eso yo, Nabucodonosor, alabo, exalto y glorifico al Rey del cielo, porque siempre procede con rectitud y justicia, y es capaz de humillar a los soberbios.
Alaba, alma mía, al Señor; alabe todo mi ser su santo nombre.
Yo amo al Señor porque él escucha mi voz de súplica. Por cuanto él inclina a mí su oído, lo invocaré toda mi vida.