Versículos de la Biblia por tema / Admitir
¿Quién es este Rey de la gloria? Es el Señor de los Ejércitos; ¡él es el Rey de la gloria!
Pero te confesé mi pecado y no te oculté mi maldad. Me dije: «Voy a confesar mis transgresiones al Señor». Y tú perdonaste la culpa de mi pecado.
En esto pueden discernir quién tiene el Espíritu de Dios: todo profeta que reconoce que Jesucristo ha venido en cuerpo humano es de Dios; todo profeta que no reconoce a Jesús no es de Dios, sino del anticristo. Ustedes han oído que este viene; en efecto, ya está en el mundo.
Por tanto, digo: «El Señor es todo lo que tengo. ¡En él esperaré!»
Y una voz del cielo decía: «Este es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él».
Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo.
Que, si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.
Todo el que niega al Hijo no tiene al Padre; el que reconoce al Hijo tiene también al Padre.
Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
El que salga vencedor se vestirá de blanco. Jamás borraré su nombre del libro de la vida, sino que reconoceré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles.
Pelea la buena batalla de la fe; haz tuya la vida eterna, a la que fuiste llamado y por la cual hiciste aquella admirable declaración de fe delante de muchos testigos.
Está escrito: «Tan cierto como que yo vivo —dice el Señor—, ante mí se doblará toda rodilla y toda lengua confesará a Dios».
Si alguien reconoce que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.
Mantengamos firme la esperanza que profesamos, porque fiel es el que hizo la promesa.