Versículos de la Biblia por tema / Protección
Protégeme, oh Dios, porque en ti busco refugio.
¡Aprendan a hacer el bien! ¡Busquen la justicia y restituyan al oprimido! ¡Aboguen por el huérfano y defiendan a la viuda!
Por lo tanto, pónganse toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con firmeza.
Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno.
Pero tú, Señor, eres el escudo que me protege; tú eres mi gloria; tú mantienes en alto mi cabeza.
¿Crees que no puedo acudir a mi Padre, y al instante pondría a mi disposición más de doce batallones de ángeles?
Tú eres mi refugio; tú me protegerás del peligro y me rodearás con cánticos de liberación.
El prudente ve el peligro y lo evita; el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias.
Pero yo cantaré a tu poder y por la mañana alabaré tu amor; porque tú eres mi protector, mi refugio en momentos de angustia.
Ustedes quédense quietos, que el Señor presentará batalla por ustedes.
Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las artimañas del diablo.
¡Levanta la voz por los que no tienen voz! ¡Defiende los derechos de los desposeídos!
¿Pues quién es Dios, si no el Señor? ¿Quién es la roca, si no nuestro Dios?
Así que podemos decir con toda confianza: «El Señor es quien me ayuda; no temeré. ¿Qué me puede hacer un simple mortal?»
El camino de Dios es perfecto; la palabra del Señor es intachable. Escudo es Dios a los que se refugian en él.
Tú, Señor, mantienes mi lámpara encendida; tú, Dios mío, iluminas mis tinieblas.
Aun en la vejez, cuando ya peinen canas, yo seré el mismo, yo los sostendré. Yo los hice y cuidaré de ustedes; los sostendré y los libraré.
Siempre tengo presente al Señor; con él a mi derecha, nada me hará caer.
Tú eres mi escondite y mi escudo; en tu palabra he puesto mi esperanza.
Si alguno destruye el templo de Dios, él mismo será destruido por Dios; porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo.
Solo él es mi roca y mi salvación; él es mi protector y no habré de caer.
El Señor está conmigo y no tengo miedo; ¿qué me puede hacer un simple mortal?
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Tú me cubres con el escudo de tu salvación y con tu diestra me sostienes; tu ayuda me ha hecho prosperar. Has despejado el paso de mi camino, para que mis tobillos no se tuerzan.
¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra?
Él cuida el sendero de los justos y protege el camino de sus fieles.
No me niegues, Señor, tu misericordia; que siempre me protejan tu amor y tu verdad.
Él reserva su ayuda para la gente íntegra y protege a los de conducta intachable.
Torre inexpugnable es el nombre del Señor; a ella corren los justos y se ponen a salvo.
Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en el hombre.
Pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio. Su verdad será tu escudo y tu baluarte.
El Señor protege al extranjero y sostiene al huérfano y a la viuda, pero frustra los planes de los malvados.
Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida.
El justo jamás caerá; su recuerdo permanecerá para siempre.
Solo él es mi roca y mi salvación; él es mi protector. ¡Jamás habré de caer!
Toda palabra de Dios es digna de crédito; Dios protege a los que en él buscan refugio.
El Señor me librará de todo mal y me preservará para su reino celestial. A él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza, nuestra segura ayuda en momentos de angustia.
Ya no sufrirán hambre ni sed. No los abatirá el sol ni ningún calor abrasador. Porque el Cordero que está en el trono los pastoreará y los guiará a fuentes de agua viva; y Dios les enjugará toda lágrima de sus ojos.
El camino de Dios es perfecto; la palabra del Señor es intachable. Escudo es Dios a los que en él se refugian.
Porque tú, Señor, bendices al justo; cual escudo lo rodeas con tu buena voluntad.
«No prevalecerá ninguna arma que se forje contra ti; toda lengua que te acuse tú la refutarás. Esta es la herencia de los siervos del Señor, la justicia que de mí procede», afirma el Señor.
Busquen al Señor, todos los humildes de la tierra, los que han puesto en práctica sus normas. Busquen la justicia, busquen la humildad; tal vez encontrarán refugio en el día de la ira del Señor.
El Señor es refugio de los oprimidos; es su baluarte en momentos de angustia.
After the death of Joshua, the Israelites asked the Lord, “Who of us is to go up first to fight against the Canaanites?”
El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
Bueno es el Señor; es refugio en el día de la angustia, y protector de los que en él confían.
Muy bien —contestó el Señor—. Todas sus posesiones están en tus manos, con la condición de que a él no le pongas la mano encima. Dicho esto, Satanás se retiró de la presencia del Señor.
El Señor libra a sus siervos; no serán condenados los que en él confían.