Versículos de la Biblia / Antiguo Testamento / Salmos
Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos.
¡Levántate, Señor! ¡Levanta, oh Dios, tu brazo! ¡No te olvides de los indefensos!
Alaba, alma mía, al Señor; alabe todo mi ser su santo nombre.
Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones como lejos del oriente está el occidente.
Tan compasivo es el Señor con los que le temen como lo es un padre con sus hijos.
Pero el amor del Señor es eterno y siempre está con los que le temen; su justicia está con los hijos de sus hijos, con los que cumplen su pacto y se acuerdan de sus preceptos para ponerlos por obra.
El Señor es clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor.
¡Cantaré al Señor toda mi vida! ¡Cantaré salmos a mi Dios mientras exista!
Den gracias al Señor, invoquen su nombre; den a conocer sus obras entre las naciones.
Recurran al Señor y a su fuerza; busquen siempre su rostro.
Envió su palabra para sanarlos y así los libró de la fosa.
¡Él apaga la sed del sediento, y sacia con lo mejor al hambriento!
Te alabaré, Señor, entre los pueblos; te cantaré salmos entre las naciones.
¡Sé exaltado, oh Dios, sobre los cielos! ¡Alza tu gloria sobre toda la tierra!
El principio de la sabiduría es el temor del Señor; buen juicio demuestran quienes cumplen sus preceptos. ¡Su alabanza permanece para siempre!
¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor! Dichoso el que teme al Señor, el que halla gran deleite en sus mandamientos.
Bien le va al que presta con generosidad, y maneja sus negocios con justicia.
El justo jamás caerá; su recuerdo permanecerá para siempre.
La gloria, Señor, no es para nosotros; no es para nosotros, sino para tu nombre, por causa de tu amor y tu verdad.
Nuestro Dios está en los cielos y puede hacer todo cuanto quiere.
Yo amo al Señor porque él escucha mi voz de súplica. Por cuanto él inclina a mí su oído, lo invocaré toda mi vida.
Este es el día que hizo el Señor; regocijémonos y alegrémonos en él.
Señor, ¡danos la salvación! Señor, ¡concédenos la victoria! Bendito el que viene en el nombre del Señor. Desde la casa del Señor los bendecimos.
Desde mi angustia clamé al Señor y él respondió dándome libertad.
El Señor está conmigo y no tengo miedo; ¿qué me puede hacer un simple mortal?
Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en el hombre.
Dichosos los que van por caminos intachables, los que andan conforme a la Ley del Señor.
Yo te busco con todo el corazón; no dejes que me desvíe de tus mandamientos.
Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero.
En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti.
Tus estatutos son mi herencia permanente; son el regocijo de mi corazón.
Tú eres mi escondite y mi escudo; en tu palabra he puesto mi esperanza.
La exposición de tus palabras nos da luz y da entendimiento al sencillo.
Guía mis pasos conforme a tu promesa; no dejes que me domine la iniquidad.
Me regocijo en el camino de tus mandatos más que en todas las riquezas.
La suma de tus palabras es la verdad; tus justas leyes permanecen para siempre.
Los que aman tu Ley disfrutan de gran paz y nada los hace tropezar.
Dichosos los que guardan sus estatutos y de todo corazón lo buscan.
He escogido el camino de la fidelidad; he preferido tus leyes.
Inclina mi corazón hacia tus mandatos y no hacia las ganancias deshonestas.
Viviré con toda libertad, porque he buscado tus preceptos.
Me doy prisa, no tardo nada para cumplir tus mandamientos.
Te alabaré con un corazón recto, cuando aprenda tus justas leyes.
¿Cómo puede el joven llevar una vida íntegra? Viviendo conforme a tu palabra.
Jamás me olvidaré de tus preceptos, pues con ellos me has dado vida.
Señor, líbrame de los labios mentirosos y de la lengua engañosa.
A las montañas levanto mis ojos; ¿de dónde ha de venir mi ayuda? Mi ayuda proviene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
No permitirá que tu pie resbale; jamás duerme el que te cuida.
El Señor te cuidará; de todo mal guardará tu vida. El Señor cuidará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.
Nuestra ayuda está en el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.