Versículos de la Biblia / Antiguo Testamento / Salmos
Quiero alegrarme y regocijarme en ti y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo.
El Señor es refugio de los oprimidos; es su baluarte en momentos de angustia.
Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría.
Que el favor del Señor nuestro Dios esté sobre nosotros. Confirma en nosotros la obra de nuestras manos; sí, confirma la obra de nuestras manos.
Desde antes que nacieran los montes y que crearas la tierra y el mundo, desde los tiempos antiguos y hasta los tiempos postreros, tú eres Dios.
Mil años, para ti, son como el día de ayer, que ya pasó; son como una vigilia de la noche.
El que habita al abrigo del Altísimo descansará a la sombra del Todopoderoso. Yo digo al Señor: «Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío».
Pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio. Su verdad será tu escudo y tu baluarte.
No bien decía: «Mis pies resbalan», cuando ya tu gran amor, Señor, venía en mi ayuda.
Cuando en mí la angustia iba en aumento, tu consuelo llenaba mi alma de alegría.
¡Vengan, postrémonos reverentes! Doblemos la rodilla ante el Señor nuestro Hacedor!
Ustedes, que aman al Señor, odien el mal; él protege la vida de sus fieles y los libra de manos de los malvados.