Versículos de la Biblia por tema / Hablar
Mientras guardé silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día.
Así es también la palabra que sale de mi boca: No volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo deseo y cumplirá con mis propósitos.
El Señor aborrece a los de labios mentirosos, pero se complace en los que actúan con lealtad.
Pero yo les digo: No juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.
No me he apartado de los mandamientos de sus labios; en lo más profundo de mi ser he atesorado las palabras de su boca.
Los labios del necio son causa de contienda; su boca incita a la riña.
Que refrene su lengua de hablar el mal y sus labios de proferir engaños.
Y dijo Dios: «¡Que haya luz!». Y la luz llegó a existir.
Quiero alabarte, Señor, con todo el corazón, y contar todas tus maravillas.
Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él.
Caí al suelo y oí una voz que me decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”
Si tu hermano peca contra ti, ve a solas con él y hazle ver su falta. Si te hace caso, has ganado a tu hermano.
Porque la profecía no ha tenido su origen en la voluntad humana, sino que los profetas hablaron de parte de Dios, impulsados por el Espíritu Santo.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Todo esfuerzo tiene su recompensa, pero quedarse solo en palabras lleva a la pobreza.
Si alguien se cree religioso, pero no le pone freno a su lengua, se engaña a sí mismo, y su religión no sirve para nada.
El de labios mentirosos disimula su odio, y el que propaga calumnias es un necio.
¡Levanta la voz, y hazles justicia! ¡Defiende a los pobres y necesitados!
Todos fallamos mucho. Si alguien nunca falla en lo que dice, es una persona perfecta, capaz también de controlar todo su cuerpo.
Hasta un necio pasa por sabio si guarda silencio; se le considera prudente si cierra la boca.
Al necio no le complace el discernimiento; tan solo hace alarde de su propia opinión.
Sean, pues, aceptables ante ti mis palabras y mis meditaciones oh Señor, mi roca y mi redentor.
No tengan nada que ver con las obras infructuosas de la oscuridad, sino más bien denúncienlas, porque da vergüenza aun mencionar lo que los desobedientes hacen en secreto.
Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido.
Cuando ustedes digan “sí”, que sea realmente sí; y, cuando digan “no”, que sea no. Cualquier cosa de más, proviene del maligno.