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Interpretación de la Biblia / Salmo 37:21

Los malvados piden prestado y no pagan, pero los justos dan con generosidad.

El Salmo 37 es un himno a la confianza en Dios y a la actitud correcta de los creyentes ante la adversidad. Este hermoso versículo invita a los creyentes a confiar en Dios y a no dejarse perturbar por los envidiosos e injustos. En el versículo 21, el salmista explica la diferencia entre los impíos y los justos.

Los impíos piden prestado y no pagan

El primer contraste que presenta el salmista es entre los impíos y los justos en el ámbito económico. Los impíos piden prestado sin intención de pagar, lo cual implica una falta de ética y responsabilidad. Esto refleja la actitud egoísta y negligente de los impíos hacia los demás.

El tema de la responsabilidad financiera es recurrente en toda la Biblia. Dios desea que Sus hijos sean prudentes y generosos con sus recursos materiales. La importancia de la responsabilidad financiera se evidencia en pasajes como Lucas 12:15, que dice: «¡Tengan cuidado! —advirtió a la gente—. Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes».

Los justos son misericordiosos y generosos

Por otro lado, se considera que los justos son misericordiosos y generosos. Una persona justa se preocupa por los demás y comparte lo que tiene sin esperar nada a cambio. Tal comportamiento refleja el amor y la bondad que deben caracterizar a los creyentes.

En 2 Corintios 9:7, se nos recuerda: «Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría». Esto significa que todos deben dar según sus posibilidades, no por obligación.

Libro: Antiguo Testamento / Salmos
Temas: deuda, dar, dinero, justicia
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