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Interpretación de la Biblia / Apocalipsis 21:3-4

Oí una potente voz que provenía del trono y decía: «¡Aquí, entre los seres humanos, está la morada de Dios! Él acampará en medio de ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios. Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir».

Estos versículos son muy reveladores sobre la promesa de Dios de estar presente en la vida de Sus hijos. En este pasaje, el apóstol Juan describe cómo una gran voz anunció que Dios establecería Su tabernáculo con el pueblo, morando entre ellos y siendo su Dios para siempre. Pero, ¿qué significa esto realmente para cada uno de nosotros?

Nuestra naturaleza de búsqueda constante

Aunque algunos piensen que esta promesa solo aplica cuando alcanzamos la vida eterna después de la muerte, la realidad es que Dios desea estar presente en nuestras vidas ahora. La Biblia nos muestra que estamos en constante búsqueda de seres.

Buscamos la felicidad, la realización personal, el amor, la plenitud y muchas otras cosas que nos mantienen en un estado de búsqueda constante. Pero en la presencia de Dios, podemos encontrar todo lo que necesitamos. Él es el camino a la felicidad, la paz y la tranquilidad.

Dios es nuestro refugio

El salmista declaró en el Salmo 46:2: «Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza, nuestra segura ayuda en momentos de angustia». Esta misma promesa se preserva en Apocalipsis 21:3-4. Dios mora con nosotros, es decir, habita en nuestro ser.

Siempre que nos sintamos desanimados o abatidos, podemos acudir a Él en busca del consuelo que necesitamos. Su presencia nos da esperanza y fuerza para seguir adelante, incluso en las dificultades.

Somos Sus hijos

Esta promesa también enfatiza el amor inagotable de Dios por nosotros. Él desea estar con nosotros, morando en nosotros, cuidándonos y protegiéndonos. Como dice el versículo, seremos “Su pueblo”, es decir, somos hijos de Dios. Él se preocupa por nuestras vidas, nuestras necesidades, nuestras aspiraciones y nuestros sueños. Con la presencia de Dios en nuestras vidas, podemos tener la seguridad de que Él siempre estará ahí para nosotros.

No habrá más muerte, luto, llanto ni dolor

En estos versículos, la Biblia nos habla de un tiempo futuro en el que cesará todo lo que causa dolor y sufrimiento. No habrá más muerte, dolor, enfermedad, ni separaciones ni despedidas dolorosas. Ya no habrá más llanto, lamentos ni dolor emocional. La promesa de Dios es que, en este reino futuro, quienes lo sigan encontrarán consuelo y paz.

Libro: Nuevo Testamento / Apocalipsis
Temas: defuncion, Vida eterna, Dios, dolor, enfermedad, preocupación
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