Interpretación de la Biblia / Mateo 10:28
Este versículo nos desafía a considerar la importancia de nuestras almas y el más allá. Jesús enseña sobre la evangelización y la importancia de difundir la palabra de Dios, dejando claro que los discípulos podrían enfrentar muchos obstáculos y peligros en su labor. A pesar de todo esto, enfatiza que no debemos temer a quienes pueden dañarnos físicamente, sino a Aquel Que puede destruir nuestra alma y cuerpo en el infierno.
No teman a los que matan el cuerpo
El miedo es una emoción común a todos los seres humanos y a menudo se manifiesta ante el peligro. En Sus instrucciones, Jesús no nos anima a ser imprudentes ni a exponernos imprudentemente a situaciones peligrosas, sino a recordar la brevedad de esta vida temporal y que lo más importante es nuestra alma.
En este sentido, no debemos temer a quienes pueden dañarnos físicamente, ya que las circunstancias de nuestra vida terrenal escapan a nuestro control. Si bien es importante tomar precauciones para proteger nuestra integridad física, no debemos permitir que el miedo nos impida realizar la obra que Dios nos ha encomendado.
Teman a Aquel Que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno
Jesús habla del poder de Dios para condenarnos al infierno si quebrantamos sus mandamientos. La idea de la condenación eterna es difícil de entender, pero la Biblia nos muestra que el infierno es un lugar real de sufrimiento, dolor y tormento.
Es importante enfatizar que Dios no desea condenar a nadie al infierno, sino que desea que todos se arrepientan de sus pecados y reciban la vida eterna. Por lo tanto, debemos temer a Dios, entendiendo esto como respeto y reverencia hacia Él como Creador y Juez Supremo, y guardar Sus mandamientos, sabiendo que Él tiene el poder de destruir tanto el alma como el cuerpo en el infierno.