Interpretación de la Biblia / Mateo 26:27-28
Estos versículos se encuentran en el relato bíblico de la Última Cena de Jesús con Sus discípulos antes de la crucifixión. Durante la comida, Jesús tomó el pan y lo partió, diciendo que este era Su Cuerpo, y luego tomó la copa de vino y dijo que esta era Su Sangre, la cual sería derramada por la salvación de muchos.
El contexto de este pasaje es el establecimiento del Nuevo Pacto, que es la relación entre Dios y la humanidad a través de Jesucristo. El sacrificio de Jesús en la cruz es el cumplimiento final del Antiguo Pacto que Dios hizo con Su pueblo en el Antiguo Testamento y el comienzo del Nuevo Pacto, que ofrece salvación a todos los que creen en él.
Pecado y salvación
El Nuevo Pacto, establecido por la sangre de Jesús, es la clave para el perdón de los pecados y la salvación eterna. El pecado nos separa de Dios y nos lleva a la muerte eterna, pero mediante la muerte de Cristo en la cruz y Su resurrección, podemos ser restaurados a una relación con Dios y recibir la promesa de la vida eterna.
Este pasaje nos muestra que Jesús fue enviado por Dios para ser el sacrificio final y completo por el pecado. Su sangre derramada es la ofrenda perfecta que satisface la justicia de Dios y pone a nuestra disposición la gracia y el perdón.